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¿Cómo le perdí el miedo a aceptar las invitaciones a ponencias y cursos?

Es normal que una gran parte de los mensajes que llegan a nuestro buzón de correo sean de Moodle y otra gran parte de seguro sean de Carlos con invitaciones para participar como ponentes o asistentes en eventos, algunos de ellos en otras ciudades e inclusive en otros países.


En mi experiencia, cuando veía estos mensajes de correo electrónico, los dejaba a un lado porque no creía tener lo suficiente para ir a estos eventos (grave error), hasta que llegó un mensaje para asistir a una escuela de invierno en México que solo tenía como requisito saber álgebra lineal, y la misma escuela ofrecía becas totales (hospedaje, alimentación y transporte) presentando una carta de recomendación. Esto me motivó a postularme, porque en ese momento ya había visto álgebra lineal y además, aunque fuese en el exterior había la posibilidad de una beca.

Unas semanas después me llegó la notificación de que había sido aceptada y además podía acceder a la beca que ofrecía la escuela, pero la escuela no podía ofrecer los transportes aéreos, por ser estudiante extranjera. Ese mismo día le conté a Carlos que había sido aceptada y él, además de ponerse contento, nos pidió (junto con otro compañero que también había sido aceptado) que le mandáramos una copia de la aceptación para que la universidad nos diera un porcentaje de los transportes aéreos. En este punto aprendí a perderle el miedo a la parte económica. Varios eventos, no solo este, ofrecen apoyos económicos y, además, la universidad también te apoya en estos.

La principal razón por la que no respondía a los mensajes con invitaciones como asistente era porque muchas veces pedían requisitos de materias que aún no había visto. En esta escuela, en cambio, pensaba que ya cumplía los requisitos, porque ya había visto álgebra lineal (la primera, porque yo estaba en segundo semestre), pero esta idea fue completamente derrumbada en los primeros 15 minutos del curso cuando empezaron a nombrar elementos como: grupos, anillos, bases, kernel, isomorfismos, transformaciones lineales…etc. Dado que no podía entender completamente todo sobre lo que estaban hablando, lo único que hice ese primer día fue anotar lo que más pude y llevarme una idea de lo que estaban hablando. Después conversando con mi compañero, el requisito de álgebra lineal que sonaba tan inocente, para nosotros en realidad era álgebra lineal avanzada. Los otros días para mí se basaron en prestar mucha atención, anotar todo y gran parte de la noche (el curso duraba todo el día) estudiar para entender un poco más al día siguiente. El curso se llamaba “De la magia de los espejos al álgebra lineal”, pero para mí en realidad fue “Introducción al álgebra lineal avanzada guiada a la magia de los espejos”.

Esas trasnochadas valieron cada segundo. Cada día, aunque incrementaba la dificultad, para mí era un día que entendía un poco más la magia de los espejos, y realmente era mágico.

Al inicio de mi carrera, cuando veía una invitación para exponer un póster, por ejemplo, aunque supiera que en los semilleros habíamos sacado muy buenos resultados, no respondía a estos mensajes por miedo a exponer. Pero, estando en los semilleros (no solo un semestre, varios), sí o sí uno aprende a quitarle el miedo a exponer un póster, ya sea porque te toca exponer internamente en el semillero, o porque expones en el encuentro de semilleros que hace la universidad o porque has ido a exponer fuera de la universidad.

Gran parte de los eventos que tienen espacio para exponer pósters tienen nombres que suenan muy grandes en cantidad de personas y, como lo mencioné antes, aunque uno sabe que se han sacado muy buenos resultados en los semilleros, uno se frena por miedo a tantas personas. Pero la realidad es que, entre más personas, mejor.

El año pasado, tuve la oportunidad de ir a Cali al Encuentro Suroccidental de Matemáticas, con todo pago por la universidad, a exponer un póster y a asistir a unas charlas; era un evento muy grande al que asistieron no solo colombianos, asistieron desde argentinos hasta rusos.Una de las cosas buenas que tienen los pósters es que los asistentes van a ti y te escuchan porque les atrajo tu póster, les interesa el tema, o las dos cosas. Del evento de Cali aprendí que sean 20 o 100 personas, solo vas a tener máximo 5 en frente de ti.

 
En estos eventos me ha pasado que al menos una persona está trabajando en algo similar y te aporta ideas para tu investigación (en un evento grande, son más las personas que te aportan ideas). En especial, en eventos más grandes es más fácil recibir críticas que muchas veces son buenas y en otras te sirven para aprender, a modo de regaño de un ruso, que los resúmenes van al final.

 

Diana Valentina Castro

Estudiante del Programa de Matemáticas

Facultad de Matemáticas e Ingenierías

Publicado por Mariana Ríos Naranjo El día 04/13/2020 Enlace permanente Comentarios (0)

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