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Mejores prácticas para autores académicos en la era de las revistas predadoras

Un objetivo de cualquier investigador debe ser compartir sus hallazgos y obtener respeto y retribución por su publicación científica, a la vez que beneficia a la sociedad con nuevo conocimiento. 

Para lograr este objetivo, la revista ideal es aquella que no solo publica un artículo rápidamente, sino que también ayuda al autor a mejorar el artículo antes de su publicación a través de revisión por pares, selecciona solo la mejor investigación para que el artículo del autor se encuentre junto a otros artículos de alta calidad y brinda la máxima visibilidad y acceso al artículo.
 
Desafortunadamente, en el mundo real, los autores deben escoger entre las revistas de alta calidad, las que trabajan rápidamente, las que están dispuestas a aceptar el artículo y las que brindan el mejor acceso. En esta variedad de opciones, ha surgido el denominado “open access“ o acceso abierto, como un medio para aumentar la visibilidad: las revistas publican el artículo sin una barrera de suscripción, para que cualquiera, en cualquier lugar, pueda leer el artículo. Sin embargo, el crecimiento del “open access“ (impulsado por las instituciones, los organismos de subvención y los gobiernos como un medio para mejorar la salud y el conocimiento humano) ha tenido algunas consecuencias imprevistas.
 
Jeffrey Beall[1] analiza un fenómeno reciente que ha surgido del movimiento de acceso abierto: el de los "editores predadores". Se trata de individuos o empresas que utilizan el sistema financiero de acceso abierto (el autor paga, en vez de pagar una suscripción de una biblioteca) para estafar a autores y lectores prometiendo plataformas de publicación con buena reputación, pero sin ofrecerlo en realidad. Con frecuencia tienen paneles editoriales inexistentes, operan sin ninguna revisión por pares o control de calidad, no son claros  con los requisitos de pago y tampoco con respecto a su ubicación geográfica, incluyen contenido plagiado y publican lo que sea, dando solo importancia al pago. Los editores depredadores, en general, hacen falsas promesas a los autores y se comportan de forma poco ética. 
 
Este tipo de publicaciones también debilita el ambiente de publicación científica e información académica con una avalancha de artículos de baja calidad, sin control e invalidados, a menudo publicados en sitios temporales, perdiendo así el registro académico.
 
Jeffrey Beall, un bibliotecario en Denver, EE.UU., ha visto el surgimiento de esa práctica fraudulenta y, para ayudar a combatirlo, administra un sitio de blogs que muestra editores y revistas que ha identificado como predadoras. Aparte de las listas de Beall que proporcionan a bibliotecarios y autores información sobre las revistas y editoriales, varias editoriales legítimas, grupos de bibliotecas y otros han unido fuerzas para educar e informar a los autores sobre qué buscar al seleccionar publicaciones para publicar (o leer). Esta iniciativa, llamada “Think. Check. Submit”.https://thinkchecksubmit.org/ se lanzó en la segunda mitad de 2015 y espera crear conciencia sobre las revistas de mala reputación, al mismo tiempo que las separa claramente de las revistas válidas de alta calidad y acceso abierto (de las cuales hay muchas).
 
Para más información sobre editoriales predadoras revisar las siguientes páginas web:

https://beallslist.weebly.com

https://predatoryjournals.com/journals/

https://beallslist.weebly.com/standalone-journals.html

[1] Beall, J. (2016). Best practices for scholarly authors in the age of predatory journals. The Annals of The Royal College of Surgeons of England, 98(2), 77-79. 

 

Ph.D. Gustavo Campos

Director del Centro de Investigaciones

Facultad de Matemáticas e Ingenierías

 

 

Publicado por Luisa María Fernández O El día 05/09/2018 Enlace permanente Comentarios (1)

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