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Algunos hemos sido afortunados. Se nos ha brindado la oportunidad de hacer parte de una comunidad universitaria; de formarnos académicamente con un objetivo claro, que nos sea otorgado un título “profesional”. Mi abuelo no tuvo ese privilegio. En los años 40, cuando él fue obligado a prestar el servicio militar, el primer día solicitaron: quién sepa leer y escribir, un paso al frente; dos (incluido mi abuelo) de alrededor de cuarenta dieron el paso. En aquella época, saber leer y escribir era un factor diferenciador. Mi abuelo, junto con su otro “letrado” compañero, llevaron a cabo labores de oficina durante su paso por la milicia; esto les permitió tener ciertas ventajas y comodidades frente a sus compañeros analfabetas.

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Ese factor diferenciador ha venido evolucionando a través de los años. En algún momento, ser “profesional” pudo ser considerado como una ventaja competitiva en el entorno laboral. Y aunque las estadísticas muestran que solo el 25% de los egresados del nivel medio acceden a educación superior de calidad[1], la realidad actual es que ser profesional no garantiza un acceso inmediato a la vida laboral y una estabilidad en la misma.

 

Teniendo en cuenta lo anterior, si se es estudiante universitario, se deben generar factores diferenciadores que permitan establecer ventajas competitivas con miras al entorno profesional. Las estrategias son diversas; un buen promedio académico o aprender un segundo idioma pueden llegar a ser importantes. Otra estrategia es participar en espacios académicos que no están incluidos en el plan de estudios de cada programa, es decir, participar en actividades extracurriculares.

 

La Fundación Universitaria Konrad Lorenz declara en su Misión institucional la investigación como una de sus funciones sustantivas. Dentro de esta función, se encuentra la denominada Formación Investigativa, la cual consiste en la inclusión de procesos investigativos en la formación de los estudiantes.

 

En el ámbito curricular, las asignaturas de metodología de la investigación y trabajo de grado propenden al cumplimiento de la Formación Investigativa. En el ámbito extracurricular, los Centros de Investigación de la Institución ofrecen los denominados semilleros de investigación como espacios para la consecución de la Formación Investigativa en el estudiantado.

 

Pero, ¿qué es un semillero de investigación? y ¿por qué es importante participar en estos espacios?. Al segundo cuestionamiento intenté darle una respuesta parcial en los apartados anteriores.

 

Según RedColsi (La red Colombiana de Semilleros de Investigación) define un semillero de investigación así[2]:

 

Un semillero de investigación es un grupo de dos o más personas, vinculadas a una Institución de Educación básica, media o superior, o a un organismo de investigación público o privado del país o fuera de él y que manifiestan su intención de funcionar como Semillero, por medio de un acta de constitución y la estructuración de un Plan de desarrollo. Los Semilleros de Investigación se clasifican de la siguiente manera:

Semilleros en formación: Aquellos recién conformados, que no tienen aún un proyecto de investigación y se encuentran en una fase exploratoria, pero tienen un Plan de Desarrollo.

Semilleros consolidados: Aquellos ya cuentan con por lo menos, un Proyecto de Investigación y trabajan para desarrollarlo.

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Por otro lado, en la literatura encontramos varias definiciones sobre semillero de investigación[3]:

  • Es una comunidad de aprendizaje donde confluyen los estudiantes de las diferentes profesiones y disciplinas con el propósito de buscar una formación integral.
  • Es un grupo de estudiantes dirigidos por uno o varios docentes para comprender una temática y sus aplicaciones a partir de realizar discusiones y criticas, apoyados en metodologías hacia la consolidación de procesos investigativos.
  • Es un espacio de discusión y formación integral de carácter interdisciplinario, multidisciplinario y transdisciplinario, que amplía la interacción entre profesores y estudiantes con miras a fortalecer el progreso científico.
  • Son grupos que adquieren instrumentos para el desarrollo de investigaciones, en un ambiente de tertulia y dialogo donde se aprende a aprender y se descubre nuevo conocimiento y métodos de aprendizaje.
  • Grupo humano que apoya y explora alternativas que hagan de la investigación una fuente de conocimiento y eje central de desarrollo para la universidad.
  • Grupo con actividades que promueven la formación científica, generando una actitud reflexiva y critica, que contribuya al desarrollo de competencias en el estudiante para descubrir y crear.
  • Es un espacio de formación, anexa a las labores académicas, y que busca formar investigadores. Es una alternativa y un apoyo para realizar procesos de investigación en que se comparte el conocimiento y la convivencia para ayudar a resolver problemas.

 

Estas distintas definiciones convergen en una serie de elementos comunes, tales como la consolidación de un grupo y un espacio, en el que participan estudiantes y docentes dentro del quehacer científico, y en actividades, ya mencionadas, son adicionales a las meramente curriculares, es decir, actividades que están por fuera del plan de estudios del programa.

 

El desarrollo de competencias investigativas es fundamental para el desarrollo de la carrera profesional, y repercute de forma directa en otras habilidades laborales. La participación activa en semilleros de investigación permite, además de desarrollar las capacidades investigativas, el desarrollo de la habilidad para trabajar en grupo donde prima la interdisciplinariedad; para plantear problemas y resolverlos; mejora las habilidades comunicativas tanto orales como escritas. Permite la interacción con expertos en el tema de investigación, lo que redunda en finalmente en un enriquecimiento al trabajo realizado.  Lo mas importante de la participación en un semillero, es que es una participación voluntaria; es decir, se trabaja en un tema de investigación el cual el estudiante escoge, y lo hace porque le gusta. Algunos encuentran un tema que finalmente les apasiona.

 

La participación en semilleros, además nutre las actividades curriculares que todo profesional en formación deberá enfrentar, y es la presentación del denominado trabajo de grado. Son varios los casos en los cuales estudiantes de últimos semestres llegan a esta instancia sin tener la menor idea de la temática a desarrollar para la asignatura trabajo de grado. Esta situación conlleva a la presentación de trabajos apresurados y de baja calidad, lo que finalmente genera, en ciertos casos, la perdida de la asignatura o la postergación de la presentación de trabajo. La participación en semilleros de investigación permite identificar desde los primeros semestres una temática a investigar, generar un proyecto de investigación, que a la postre, se pueda convertir en un trabajo de grado.

 

Enriquecer la hoja de vida al incluir la participación en semilleros de investigación permite aumentar las posibilidades de acceder a una maestría o a un doctorado, mas aún cuando se han identificado desde el pregrado las habilidades y los intereses investigativos propios. Retomando el factor diferenciador del que hablaba al principio, probablemente, ese factor en la actualidad se encuentre en la tenencia de un título de posgrado.

 

El dato: Para 2012 el número de profesionales con título de doctor era de alrededor de 5.200 en todo el país[4].  Si hoy en día, el ejército convocara profesionales, y de entre cuarenta pidiera: quienes tengan doctorado den un paso al frente, seguramente no habría dos que lo dieran.

  

Escrito por: Gustavo Andrés Campos Avendaño Ph.D.

Director del Centro de investigaciones

Facultad de Matemáticas e Ingenierías

Fundación Universitaria Konrad Lorenz



[1]www.agenciadenoticias.unal.edu.co/detalle/article/el-75-de-los-bachilleres-no-acceden-a-universidad-de-calidad/

[2] www.fundacionredcolsi.org/index.php/institucional/resena-de-la-red

[3] Soler, L. C. T. (2005). Para qué los Semilleros de Investigación. Revista Memorias. Universidad Cooperativa de Colombia, 1-10.

 [4] www.elcolombiano.com/los_doctores_que_preocupan-LBEC_171390

Publicado por Mariana Ríos Naranjo El día 04/18/2015 Enlace permanente Comentarios (2)

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