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Ingeniería industrial, miopía y empirismo profesional

 

Muchas dudas pasan por la cabeza de un estudiante de ingeniería industrial cuando piensa en cómo será en realidad su futuro profesional; surgen muchos interrogantes: “¿conseguiré trabajo rápidamente como ingeniero?”, “¿podré trabajar en el área que realmente me gusta?” y una duda muy frecuente: “¿realmente usaré los conocimientos que adquirí en la universidad?”, todas estas preguntas que no tienen una respuesta ni inmediata ni única, pueden generar una desmotivación vocacional muy fuerte, generando incluso deserción. Es necesario aclarar que todas estas dudas no son exclusivas de los estudiantes de ingeniería industrial, este cuestionamiento ocurre en prácticamente todas las áreas del saber y es necesario hacer varias aclaraciones al respecto.

Como estudiantes de ingeniería industrial pasamos por varias etapas en nuestro proceso formativo:

Primera etapa: Cuando escogemos nuestra carrera, la mayoría de nosotros tenemos solo información parcial que se puede encontrar en internet, en las páginas web y folletos informativos de las universidades y en el mejor de los casos, la información personal que brinda alguna institución educativa en ferias escolares o visitas a los colegios, o la experiencia de algún conocido o familiar que es ingeniero industrial. Sin embargo, la gran mayoría no logra tener una visión general de lo que es la ingeniería industrial y aunque los colegios y universidades están trabajando fuertemente en este aspecto queda mucho camino por recorrer, teniendo en cuenta que existen cientos de carreras universitarias y nuestra ingeniería industrial es solo una más de ellas.

Segunda etapa: Independientemente de qué tan informado(a) o no se haya hecho la selección de la carrera, en el primer semestre se da por lo general una introducción al área profesional, donde se amplía el alcance y la resolución de dudas vocacionales, esto se logra con la metodología que cada institución considere más efectiva para lograr el objetivo buscado, que es permitir al estudiante descubrir por sí mismo si quiere dedicar “el resto de su vida” a ser un ingeniero industrial. Lo que ocurre luego es que vienen varios semestres de lo que se denomina ciencia básica (cálculo, física, química,…) lo cual aporta el enfoque general que cualquier ingeniero debe poseer; en esta etapa surgen más dudas: “¿Cómo usaré esto como ingeniero industrial?”, la duda se justifica plenamente debido a que los ejemplos que se usan son genéricos y no se refieren exclusivamente a la esfera de la ingeniería industrial y las respuestas que se pueden obtener son aún más difusas, debido a que por lo general todas estas materias son impartidas por matemáticos, físicos y/o licenciados y no por ingenieros industriales. Por lo tanto, esta etapa es crítica, pues es aún más difícil resolver los interrogantes cuando se pueden pasar perfectamente dos años cursando materias de enfoque genérico.

Tercera etapa: Llega un punto que frecuentemente es la mitad de la carrera y estamos prestos a cursar el Core de nuestra carrera, las materias que nos darán el sello o la identidad de ingenieros industriales, las materias que probablemente vamos a usar día tras día en nuestros futuros empleos, estamos emocionados y llenos de expectativas e implícitamente ya se ha logrado el objetivo de la ciencia básica que es “abrirnos la mente” para empezar a pensar como ingenieros, y resultado de ese efecto puede ser simplemente concluir “esto no es lo mío”, es una etapa en la que frecuentemente ya no hay vuelta atrás: “Tengo que ser ingeniero industrial porque ya voy muy adelante, porque mis padres se pueden enojar, porque mi círculo social me va a criticar, porque ya invertí mucho dinero y no lo puedo perder,…”

Si se sigue adelante, lo que se puede observar es que la ingeniería industrial tiene ramas muy variadas, no se necesitan datos para afirmar que tiene uno de los campos de acción más amplios en el sector profesional, unos campos nos parecerán muy interesantes, otros quizá no tanto, pero lo que no se puede negar es que son todos necesarios para ser un profesional integral, nuestro pensamiento ya es inevitablemente más sistémico y ya tenemos la capacidad de cuestionar lo que se nos enseña, mucho más lo que son los conocimientos que vamos a usar como profesionales y entonces nos preguntamos: “¿Allá afuera se harán las cosas tal cual me las están enseñando?” y la respuesta más certera y verídica es: NO.  Efectivamente puede sonar deprimente la respuesta, pero hacer un panorama más prometedor de esta cruda respuesta es el verdadero reto de un ingeniero industrial.

La mayoría de materias se fundamentan en una bibliografía extranjera, académicos de Norteamérica y de Europa suelen ser los más reconocidos autores de los libros de texto que se usan en la enseñanza de la ingeniería industrial y que se caracterizan por un trabajo impecable con aplicaciones validadas de manera exitosa en el mundo académico y profesional, por este mismo hecho se usan con toda la confianza en el proceso de enseñanza, sin embargo, es necesario entender que un ingeniero industrial no es exactamente el mismo en cualquier latitud del mundo, la cultura de los lugares donde se desarrollaron tales conocimientos debe ser caracterizada y comparada con la realidad nacional e incluso internacional más cercana, no podemos caer en el cliché de “como en ese lugar funcionó, también acá lo podemos aplicar tal cual”, ese enfoque de simplemente copiar los modelos y metodologías que han sido usadas con éxito en otros lugares va en contra de la esencia de la ingeniería industrial. Lo que se debe hacer es entender de manera integral estas metodologías de modo que se puedan adecuar exitosamente a las realidades locales y nacionales y no solo adecuar, por supuesto, generar nuevo conocimiento es siempre un objetivo implícito de cualquier rama del saber. Los docentes tienen esto muy claro, sin embargo, es inevitable que en el día a día no se hable explícitamente y con la rigurosidad necesaria de este tema a los estudiantes, de modo que estos se pueden llevar una visión cuadriculada y pensar erróneamente que con entender y aprender un libro de texto, ya son buenos profesionales y chocarse de manera estrepitosa con la realidad laboral que los espera más adelante, una realidad en la que todavía reina el empirismo profesional a pesar de los grandes avances y conocimientos disponibles con el acceso a la información mundial. Especialmente en Colombia, las pequeñas y medianas empresas se gestionan con métodos empíricos e incluso alguna parte de las grandes compañías todavía lo hacen, por lo tanto un profesional al cual no se forme con la mentalidad de que debe adaptar sus conocimientos científicos e ingenieriles a la práctica laboral, será absorbido por el sistema que reina de “siempre se ha hecho así”, convirtiéndose simplemente en un “obrero calificado” del montón y fallando a su propósito como ingeniero industrial.

Aunque suene casi esotérico, la ingeniería industrial hoy en día es sinónimo de cuestionar todo, de cambiar, de romper el paradigma de hacer las cosas como siempre se han hecho porque así han funcionado bien, no, nosotros queremos que funcionen mejor que bien, queremos que funcionen de la mejor manera posible, no en vano se afirma “los ingenieros hacen cosas, los ingenieros industriales las hacemos mejor”.

Es importante aclarar que en ningún momento se están demeritando los libros de texto y el conocimiento que se encuentra publicado, lo que se quiere alentar es que ningún método por bueno que sea se puede aplicar de manera miope (replicar pobremente) a una situación en particular. Ser ingeniero industrial es tener la capacidad de tomar el conocimiento ya existente y adecuarlo de manera exitosa, para resolver los problemas de su interés y por supuesto de generar nuevo conocimiento, pero además existe el reto de cambiar el método empirista y la cultura en el ámbito laboral y esto requiere de la capacidad de cada persona, pues es una actitud que no se puede enseñar con los libros y que no se puede garantizar que se aprenda en la universidad, es decir, este es el sello personal de cada ingeniero.

 Carlos Andrés Quiroz

Docente Facultad de Matemáticas e Ingenierías

Publicado por Luisa María Fernández O El día 03/03/2017 Enlace permanente Comentarios (3)

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